Conseguir vuelos para traer a ticos varados en África se complica para Cancillería y Migración

Entidades aplican Protocolo de Repatriación para nacionales varados en Guinea-Bisáu, en África Occidental, pero primer intento se frustró; ellos se enfrentan a cierre de fronteras por covid-19 en medio de conflicto político

by
https://www.nacion.com/resizer/xDDTV6rC29JG8Wt2RI0ud7Hd7cc=/600x0/center/middle/filters:quality(100)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/gruponacion/ERO3Q5PSWBARFF2JHJQYK6XKFI.jpg
Karina Martínez Ceballos, vecina de San Ramón, y su esposo John Useche Garzón, se encuentran atrapados en en una aldea de Bisáu, capital del Guinea-Bisáu, África. Fotografía: Cortesía Karina Martínez.

La Cancillería pidió a la Dirección General de Migración y Extranjería la aplicación del Protocolo de Repatriación, para traer de vuelta a cuatro costarricenses que están varados en Guinea-Bisáu, en medio de una crisis política que vive el país de África Occidental y la pandemia de covid-19.

Hasta este miércoles, la nación africana registraba más de 1.100 casos positivos del nuevo coronavirus y siete fallecimientos a causa de la enfermedad. A ello, se suma el conflicto político que se vive a lo interno del país en sus intentos de establecer un nuevo gobierno tras las elecciones de diciembre pasado.

“Este caso reviste particular interés para la Cancillería por la situación del país y las condiciones de vulnerabilidad en que se encuentran estas personas”, indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores este miércoles, al atender unas consultas que La Nación había gestionado sobre el caso un día antes.

A través de la oficina de prensa, la institución indicó que Migración está a la espera de que se tengan los vuelos de conexión para poder trasladar a los costarricenses de África a Europa o Suramérica, y desde alguno de esos puntos a Costa Rica.

Sin embargo, hasta ahora no ha sido posible asegurar los vuelos debido a los cierres de fronteras que se aplican como medidas de contingencia por el covid-19 en muchos países del mundo.

“Todo este proceso de repatriación requiere una complicada logística de conexiones, permisos de salida, compra de boletos, trámite de visas, entre otros. Hace unos días se logró, finalmente, concretar los vuelos para trasladar a esas personas de Guinea-Bissáu a Lisboa (Portugal) y de ahí a Países Bajos, para que posteriormente tomaran la conexión a Brasil y que regresaran en un vuelo chárter que la Embajada de Costa Rica en ese país organizó para repatriar a costarricenses, y que arribó con éxito a Costa Rica el pasado 17 de mayo”, precisió el Ministerio de Relaciones Exteriores.

A último momento, sin embargo, el vuelo de conexión de Guinea-Bissáu a Lisboa fue cancelado por la aerolínea, con lo que se esfumaron los planes de regreso de los nacionales.

“La Embajada y Consulado de Costa Rica en Kenia mantienen constante comunicación con estas personas. Se está a la espera de nuevos vuelos que permitan la conexión y el regreso lo más pronto posible a Costa Rica”, agregó la Cancillería.

La historia

Este martes, La Nación publicó la angustia que viven los cuatro costarricenses en ese país tras quedar atrapados debido a la orden de cuarentena y cierre de fronteras que tomaron las autoridades locales desde el 14 de marzo.

“Gracias a Dios en el lugar donde estamos hay generadores de luz, agua potable, de pozo. En relación con lo que tenemos que comprar, nos han ayudado donaciones de personas que nos envían para que podamos cubrir esas cosa", contó Karina Martínez Ceballos, ramonense que se encuentra en ese país africano desde el 18 de febrero.

"En el Consulado están gestionando la manera de sacarnos, pero es bastante complicado por las restricciones. Con respecto a la situación política, la preocupación es que en estas zonas se pueden levantar guerras, y lucha por poderes, así que nos pone en una situación insegura”, manifestó.

Martínez y su esposo John Useche Garzón (quien llegó el 7 de marzo a Guinea-Bisáu) viajaron con la idea de realizar un trámite con una organización de aquella zona. La intención de ambos era quedarse en el lugar por un mes; empero, el tiempo se extendió a casi tres y aún sigue sumando.

A la pareja, se suman dos jóvenes que viajaron para hacer trabajo voluntario.Todos permanecen hospedados en la Fundación Casa Emmanuel.