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Obras de demolición del estadio Vicente Calderón, en Madrid.Santiago Martín Barajas

Ecologistas en Acción solicita parar el derribo del Calderón por la posible caída de escombros al Manzanares

El Ayuntamiento de Madrid indica que hay un dispositivo para recoger los materiales que pudieran caer al río pero la organización señala que es insuficiente

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Durante el confinamiento, los vecinos de Madrid Río próximos al estadio Vicente Calderón se quejaban del ruido que producían las obras de demolición del estadio. Ahora que pueden salir y verlas con sus propios ojos su preocupación es otra: los vertidos de escombros al río Manzanares. Santiago Martín Barajas, portavoz de Ecologistas en Acción, fue alertado por ellos de la cantidad de material que caía al agua y este martes se acercó a la zona. Ahora su organización ha solicitado a la Confederación Hidrográfica del Tajo, la administración responsable, la paralización inmediata de las obras, la restauración del entorno original y que pongan la multa correspondiente a Erri Berri, la empresa navarra encargada de las obras.

Martín asegura que la fase final del derribo “se está haciendo sin ningún tipo de cuidado, vertiendo al río cascotes, escombros, vigas y cristales enormes” y apunta al ahorro de costes como la causa principal. “Normalmente los edificios de Madrid se demuelen hacia dentro y se desmontan, pero nunca tiran a la calzada vigas y cascotes. Si no lo tiran en medio de la calle, ¿por qué sí en medio del río? Debe ser más barato hacerlo así”, señaló en declaraciones a este diario.

Un portavoz del Área de Obras y Equipamientos del Ayuntamiento de Madrid indica que “como la grada del estadio en esta parte está en el mismo plano del cajero del río, la única posibilidad de ejecutar la demolición es a través de la construcción de una ataguía paralela al cajero que forma una especie de presa cubierta con geotextil (tela permeable y flexible) de alta resistencia que permite recoger los materiales que pudieran caer al río en este recinto acotado sin afectar al cauce”. Sin embargo, esta explicación no convence a los ecologistas.

“Han puesto unas mallas protectoras, pero si a esas mallas se les cae un escombro de una tonelada no pueden evitar que caiga al río y la normativa prohíbe hacer vertidos a los ríos. Yo lo he visto y además la malla está caída”, afirma Martín, uno de los impulsores de la renaturalización del Manzanares, que considera “un éxito”. Por eso lamenta “que venga una empresa constructora y se ahorre dinero a costa de producir daños ambientales en el río”.

El Consistorio justifica que el recinto “se limpia habitualmente y en el momento que finalice la demolición se desmontará completamente dejando el cauce del río en su configuración original”. Mientras tanto, el portavoz de Ecologistas en Acción reclama una respuesta inmediata por parte de las administraciones. “Cuando yo lo vi había gente parada mirándolo y alucinaban. Tienen que actuar porque la ciudadanía esta preocupada”, recalca.