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Cartel: Yaudel Estenoz

Arial 14: La provocación del incesto en la literatura

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Con el libro Vida vs crisis. El incesto y la literatura, Leidy Vidal obtuvo el Premio de Ensayo en los VI Juegos florales del Tercer Milenio, Matanzas 2007

Comienzo con el último párrafo del libro Vida vs. Crisis. El incesto y la literatura (Ediciones Matanzas, 2008) de la escritora Leidy Vidal García (Ciego de Ávila, 1976): “La identidad se expresa también a través del erotismo: somos personas sexuales, y homosexualidad, bisexualidad e incesto son solo otras realizaciones de esa sexualidad. Aceptar la diferencia es la única cura para la paranoia social que hemos heredado de la modernidad.”

Con este título, la autora sostiene la tesis que, en medio de la crisis, los seres humanos somos, inevitablemente, la propia ruptura de las reglas. Cuyas reglas hemos implantado para “ser una sociedad mejor” y, paradójicamente, laceran la libertad individual.

Vidal García hace un recorrido narrando la génesis de lo que es el incesto y cómo ha permanecido en medio de culturas, tradiciones y, por supuesto, la literatura.

Con cuatro capítulos que nos colocan el reto de leerlos con minucioso cuidado, tal como una exégesis a la vértebra de las culturas universales, nos responde, con total certeza, preguntas incómodas de una sociedad prejuiciada.

Por ejemplo, muchos nos hemos preguntado cómo es posible que la historia narrada en Génesis sobre el origen del mundo pueda resolverse con las respuestas que la modernidad ha querido explicar. La matemática es simple: Adán (hombre), Eva (mujer), Caín (hombre) y Abel (hombre), Set (hombre) ¿cómo es posible la población mundial, según la tradición judeo-cristiana, sin el incesto?

Por otra parte, las principales culturas antiguas tienen su estadío de esplendor en las relaciones incestuosas de cualquier tipo, según apunta el texto: propio (comercio sexual entre parientes directos), impropio (alude al comercio sexual entre parientes afines), cuasincesto (relaciones sexuales entre parientes adoptivos).

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Portada del libro a cargo de Ediciones Matanzas

En tal caso, la literatura se convierte en portavoz de las contradicciones entre la divinidad y lo humano. La narrativa en los mitos antiguos nos advierte que “el incesto tiene una carga simbólica referida a la tendencia a la unión de los semejantes, la exaltación de la propia esencia, el descubrimiento y la preservación del yo más profundo…”

El incesto más conocido en la literatura es el referido a la obra Edipo Rey, de Sófocles. “Para la época en que se desarrolla esta tragedia, las relaciones sexuales entre parientes sanguíneos, en Grecia, se han convertido en un delito, no tanto por su connotación personal, sino más bien por lo que representan de irrespeto a los dioses… sin embargo, el crimen mayor de Edipo no es matar a su padre y casarse con su madre; su mayor pecado es desafiar los designios divinos…”

Pero, la sexualidad y el incesto no serán temas privativos del Viejo Mundo Occidental, en la literatura Latinoamericana según Vidal García, encontramos obras de los autores más renombrados del siglo XX. Sobre héroes y tumbas (1961) de Ernesto Sábato, Cien años de soledad (1968), de Gabriel García Márquez, Casa Tomada (1951) de Julio Cortázar, La tía Julia y el escribidor (1975) de Mario Vargas Llosa, Crónica da casa assasinada (1959), de Lucio Cardoso, El fruto de tu vientre (1993) de Guiomar de Grammont.

En Vida vs. Crisis…, cuando mencionan la obra de Grammont nos preguntan sobre una cuestión básica que nos circunvala. “¿Cuál es la naturaleza de deseo? Sin el deseo no somos nada, el deseo nos impele a la vida. El deseo es el motor de la búsqueda, de la indignación. Solo el que está vivo desea.”

La literatura cubana no está exenta del deseo incestuoso. Salta como una necesidad de denuncia a la decadencia o al propio goce. Y así lo señala Vidal cuando marca a Petrona y Rosalía, del colombiano Félix Tanco, radicado en Cuba por aquellos tiempos, como la primera obra que utilizó el motivo incestuoso. También obras como Cecilia Valdés, de Cirilo Villaverde y Sofía de Martín Morúa Delgado suponen una trilogía donde el incesto “aparece con un muy claro objetivo: mostrar la podredumbre social, la decadencia espiritual, la necesidad de acabar con el abuso y la doble moral que traía consigo el esclavismo.”

Pero son precisamente La bestia (1920) de Alfonso Hernández Catá y Filigrama (1999), de Emilio Bacardía Moreau las obras que, a través del sentimiento de desesperación, la impotencia ante la instauración republicana de principios del siglo XX y lo sucesivo del espíritu incestuoso, se convierten, nuevamente, en la habitación constructiva para narrar.

Especial atención merece el último capítulo de Vida Vs Crisis… En el período de 1900-2000 se produjo en la literatura (y en la vida misma) cambios dramáticos que, a principios de la Revolución cubana, había quedado soslayados. En medio de la crisis de los 90, crisis económica marcada por el Derrumbe del campo socialista, vuelve a primar en la literatura finisecular la temática del incesto con más fuerza. Según la cita a Alberto Garrandés, señala que:

“La narrativa cubana de hoy hace del asunto sexo, con ánimo renovado y progresivamente mayor, un dilema de centralidad inocultable. Como si a los narradores de los 90, sin ponerse de acuerdo, les hubiera dado con fuerza por el sexo…”

Ejemplos representativos, según Vidal, se encuentran en Tuyo es el reino (1998) de Abilio Estévez, El cometa Halley (1998), de Reinaldo Arenas, Ella es tan sucia como sus ojos. Historia de un incesto, un crimen y algunas bibliotecarias (2001), de Guillermo Vidal, Rara avis (1998), de Anna Lidia Vega Serova; Al fondo del cementerio (1999), de Ena Lucía Portela y Un poema para Alicia (1999) de Karla Suárez.

Tanto en la literatura del siglo XIX como en la del XX, incluso en la finisecular, queda demostrado que “el cometer incesto surge casi siempre de una base neurótica o psicópata; pero no en todos los casos: el incesto entre adultos por mutuo acuerdo es posible, teóricamente, desde una base saludable.”

Con la invitación a la lectura de este ensayo sobre lo provocativo del incesto en la literatura cubana, que promete segunda parte y, ojalá vea la luz en la Editorial Ávila, termino con una cita a una cita de Vida vs Crisis. “En Cuba el Apocalipsis no sorprende: ha sido siempre un suceso cotidiano.”

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