Adif y Renfe pagarán 114.000 euros a la familia de una joven arrollada por un tren en Anoeta

by

Adif y Renfe deberán indemnizar con 114.000 euros, más los intereses legales, a la familia de una mujer que fue atropellada por un tren en el paso de peatones del apeadero de Anoeta, al entender que la Administración es responsable de permitir «un paso tan peligroso sin poner los medios más adecuados para reducir al mínimo el riesgo».

https://www.naiz.eus/media/asset_publics/resources/000/707/179/news_landscape/tren-renfe.jpg
Pasajeros esperando para subir a un tren. (Gorka RUBIO/FOKU)

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) y Renfe deberán compensar con 114.000 euros más los correspondientes intereses legales a la familia de una mujer que falleció arrollada por un tren que circulaba a cien kilómetros por hora por el paso de peatones del apeadero de Anoeta.

Los hechos sucedieron sobre las 12.40 del 20 de abril de 2014, cuando la víctima, de 28 años, murió al ser atropellada por un convoy que hacía el recorrido Barcelona-Irun.

La familia de la fallecida presentó una demanda por esos hechos contra Adif y Renfe, al entender que el tren iba a gran velocidad y sin advertir de su llegada por señales acústicas, en un punto en el que «tan solo existía un cartel de pequeño tamaño avisando del peligro de cruzar la vía» a pesar de que ya habían acaecido otros siniestros similares.

«Corresponsabilidad» en la primera sentencia

En un primer momento, el juzgado de Primera Instancia número 8 de Donostia estimó solo parcialmente la demanda, al entender que «la principal causante del siniestro» había sido la propia fallecida por «cruzar de forma desatendida el paso de peatones ferroviario».

Este juzgado consideró, no obstante, que la existencia en el apeadero de «un simple cartel de advertencia» resultaba «insuficiente a todas luces», ya que en el lugar no había ningún semáforo o elemento luminoso ni algún tipo de señal acústica que advirtieran del paso inminente de un tren.

En función de este razonamiento, el juzgado apreció «una concurrencia de culpas» en el accidente que, a pesar de «lo complicado que resulta calibrar el grado de responsabilidad», estimó en una relación del 85 % para la mujer y del 15 % para el gestor ferroviario, y condenó a Adif a abonar a los padres de la chica 12.616 euros pero excluyó de la compensación a sus siete hermanos.

Insatisfechos con esta resolución, los familiares apelaron a la Audiencia de Gipuzkoa que, en su sentencia desautoriza ahora al juez de instancia al no aceptar la «corresponsabilidad» de la chica en el incidente.

Sin barreras ni señales acústicas o luminosas

La Audiencia Provincial recuerda, en ese sentido, que la fallecida no era un peatón que no hizo caso del semáforo en una carretera, sino que se trataba de una viajera que cruzó las vías «tras descender de su tren por el paso señalizado sin la menos advertencia acústica, luminosa o personal de que se acercaba» otro convoy en dirección contraria a cien kilómetros por hora».

La resolución de la Sección Segunda aclara asimismo que, en el caso de admitir que un paso de ese tipo conlleva un peligro intrínseco «per se» que requería una atención que la chica no observó, habría que tener en cuenta antes la falta de preocupación y atención adecuada de la Administración al permitir «un paso tan peligroso sin poner los medios más adecuados para reducir al mínimo el riesgo».

«Para nada se trataba del típico transeúnte que circula por las vías en pleno campo, como en alguna ocasión ha ocurrido, ni de quien se arroja ante el tren para quitarse su vida, sino de una persona que pasaba por donde estaba señalizado sin previo aviso alguno tras descender de su tren», recalca el escrito judicial.

«Lo cierto es que ni una sola señal acústica, ni advertencia por megafonía, ni luminosa, ni barrera, ni pitido del tren que se aproximaba, ni impedimento por parte de un funcionario avisó de la inminente proximidad de otro convoy que marchaba en dirección contraria», insiste la sentencia.

El escrito señala además que, aunque el convoy implicado circulaba a una velocidad correcta, en un tramo recto, el hecho de ir a 100 km/hora supuso que la chica pudo ver el tren «en el mismo segundo» en el que pasaba a su lado.