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Una joven participa en una protesta el martes en Mineápolis, en el lugar donde falleció George Floyd a manos de la policíaCRAIG LASSIG | Efe

Asesinato policial en directo en Minneapolis

Un vídeo compartido en redes sociales muestra como un policía blanco aplasta, durante diez minutos y con su rodilla, el cuello de un ciudadano negro

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Diez minutos. Diez largos minutos de agonía grabados en cámara y compartidos en las redes sociales, en versión abreviada a la mitad. No por evitar herir la sensibilidad de los espectadores, sino porque la capacidad de atención en las redes no da para mantenerla durante diez minutos.

Los que sí aguantaron hasta el final fueron los testigos del último incidente de brutalidad policial en Minneapolis, ocurrido el lunes por la noche a las 20.00 hora local. El estremecedor documento grabado en su teléfono por Darnella Franzier, una viandante que iba a visitar a unos amigos cuando vio el incidente, muestra a un ciudadano negro en el suelo soportando el peso de un policía blanco que le aplasta el cuello con la rodilla.

Durante diez minutos seguidos. «No puedo respirar», alcanza a decir el hombre -de unos 40 años- al principio del vídeo, pero eso solo toca la sensibilidad de los testigos, que increpan al policía y le suplican una y otra vez que levante la rodilla, hasta que deja de moverse. «Bro, ¿le has matado?», se alarma uno.

George Floyd estaba sentado en su coche cuando la policía llegó y le ordenó salir del coche, presuntamente tras recibir la denuncia de que había «una falsificación en marcha», dice el comunicado oficial, aunque en un primer momento se habló de que parecía drogado.

«Después de salir se resistió físicamente a los agentes -según su versión-. Los oficiales pudieron ponerle las esposas y, al notar que aparentaba sufrir un fallo médico, llamaron a una ambulancia», se ha justificado la policía en un comunicado.

Agentes despedidos

El alcalde Jacob Fray, sin embargo, no parece creer la posición policial oficial dado que ha despedido a los agentes involucrados y ha invitado al FBI a formar parte de la investigación, con lo que ha logrado templar las protestas convocadas.

El caso de Eric Garner, quien falleció en Nueva York en circunstancias similares en julio del 2014 mientras gritaba «¡No puedo respirar!», ha vuelto ahora a la mente de todos.  «Ser negro en Estados Unidos no debería ser una sentencia de muerte», lamentó el alcalde. «Cuando escuchas a alguien suplicar ayuda -añadió Fray- se supone que debes de ayudarle. Este policía falló en el sentido humano más básico».