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Manifestación del Día de la Mujer a su paso por el paseo del Prado.DAVID CASTRO
LOS ARGUMENTOS

¿Por qué no prohibió el Gobierno las manifestaciones del 8-M?

El PP y Vox han alentado la teoría que vincula las marchas feministas con el contagio del covid-19 pero no sobre otras concentraciones
Partidos de fútbol, la Mascletà de Valencia y el congreso ultra coincidieron el fin de semana

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El PP y Vox han alimentado la idea de que las manifestaciones feministas del 8-M para celebrar el Día de la Mujer contribuyeron a aumentar los contagios de coronavirus en España. Un argumento que desde el Gobierno se ha negado (de hecho, se alentó a no manifestarse) pero que ahora investiga una jueza en Madrid tras una denuncia. La juez Carmen Rodríguez-Medel ha pedido a la Guardia Civil un informe que ha provocado el cese del jefe del cuerpo, coronel Pérez de los Cobos.

Aquel fin de semana del 7 y 8 de marzo se celebraron también un congreso de Vox, partidos de fútbol y otras manifestaciones colectivas, como la Mascletá que preludia las Fallas de Valencia, y partidos de la Liga de fútbol. Todas estas concentraciones públicas serían las últimas registradas en España antes de la declaración del estado de excepción, el 14 de marzo.

1. Los argumentos del PP

Pablo Casado ya relacionó el viernes 20 de marzo el “pico” de contagiados por coronavirus de esos días con las concentraciones multitudinarias que se realizaron con motivo del día de la mujer trabajadora, el domingo 8 de marzo. Fuentes de la dirección aclararon después que se refería al "repunte" que han registrado las estadísticas, con un aumento claro de infectados a partir del lunes, 9, cuando, por ejemplo, la Comunidad de Madrid ordenó cerrar los centros educativos.

Según el líder del PP, “fue irresponsable alentar a manifestarse”, pese a que su partido también animó a protestar en las concentraciones que se realizaron por toda España y varios de sus dirigentes participaron en ellas.

Vox se ha apuntado a esta teoría, obviando que su partido celebró su Asamblea General ese mismo 8 de marzo y que congregó a más de 10.000 personas. Dos días después, el secretario general de la formación ultra y diputado, Javier Ortega Smith, reveló que estaba contagiado de covid-19, lo que provocó que se suspendieran las sesiones presenciales en el Congreso de los Diputados y que otros compañeros de Vox desvelaran que también estaban enfermos.

2. El sistema de contagios

Según los expertos, el tiempo de incubación del virus es de cinco días y medio. Desde que aparecen los síntomas y estos se agravan y el caso entra en el cómputo oficial, pasa una media de siete. Así que las consecuencias del 8-M y los posibles contagios en esas concentraciones se pueden empezar a notar en las estadísticas a partir del día 20 de marzo.  

3. La réplica del Gobierno

El Ejecutivo de coalición del PSOE y Unidas Podemos ha sostenido por su parte que el fin de semana del 8-M no había ninguna recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuyos criterios se han seguido a la hora de luchar contra la pandemia, que hablara de prohibir concentaciones públicas al aire libre. Aunque advirtió que si alguien tenía síntomas de covid-19, que no fuera y se quedara en casa.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, que acudió a las marchas moradas como otras compañeras del Gobierno y la esposa del presidente Pedro Sánchez, Begoña Gómez. Las dos, así como la vicepresidenta Carmen Calvo, sufrieron posteriormente covid-19. Calvo estuvo ingresada y Montero tuvo que guardar cuarentena durante varias semanas.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, también ha respondido en varias ocasiones a los argumentos de la derecha sobre la influencia de las manifestaciones del 8-M. "Ese día hubo una pluralidad de actos públicos, partidos de fútbol y actos de partidos políticos por todos conocidos", ha dicho, para insistir: "No había ningún dato objetivo de las autoridades científicas o médicas que determinara la necesidad de suspender cualquier concentración pública".

El director del centro de coordinación de alertas sanitarias, Fernando Simón, descartó aquel viernes 6, tras el Consejo de Ministros, que se fueran a cerrar escuelas, como finalmente se produjo y preguntado sobre las manifestaciones previstas para el fin de semana llegó a decir que "si un hijo mío quiere acudir, no le voy a decir que no", aunque reclamó que aquellas personas que tuvieran síntomas de coronavirus, se quedaran en casa. Las escuelas se cerraron el 13 de marzo en nueve comunidades autónomas, incluida Catalunya.

Simón sostenía que prohibir concentraciones públicas no tenía mucho sentido si no se tomaban otras medidas como cerrar el transporte público.