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Bruselas presenta el Fondo de Recuperación este miércoles. / L. I.
Fondo para la recuperación con ayudas y préstamos

Europa lanza un 'superfondo' de 750.000 millones de euros; 140.000 para España

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El instrumento contará con deuda con cargo a la Comisión y España podría recibir hasta 77.000 millones a fondo perdido y 63.000 en préstamos.

Una respuesta más ambiciosa de lo previsto. La Comisión Europea (CE) ha lanzado su Fondo de Recuperación contra la crisis del Covid-19 valorado en 750.000 millones de euros, con 500.000 millones en transferencias directas a fondo perdido para los Estados Miembros, préstamos a los países por 250.000 millones y presenta un instrumento con el que rescatar empresas europeas atrayendo capital privado. La cifra ha sido avanzadas por el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, a través de su cuenta en Twitter y que serán detalladas por la presidenta Ursula von der Leyen a las 13:30 horas en el Parlamento europeo.

El interés principal está en la distribución del citado fondo y cómo se financiará. Según avanzó 'Bloomberg', España recibirá 77.000 millones de euros en ayudas directas y solo se verá superada por Italia, con 81.800 millones. Francia obtendrá 38.800 millones, seguida Polonia (37.700 millones), Alemania (28.800 millones), Grecia (22.500 millones) y Portugal (15.500 millones), entre otros países.  España podría acceder también a algo más de 60.000 millones de euros en préstamos que devolver a Bruselas en el futuro, según Reuters. En total, el Gobierno Sánchez tendría acceso a fondos por valor de 140.000 millones entre préstamos y ayudas, alrededor del 18% del Fondo de Recuperación.

El Fondo de Recuperación es un instrumento adicional a otros programas de rescate como el MEDE para Estados (dotado con 240.000 millones de euros), el SURE para el empleo (100.000 millones) o el fondo del BEI con hasta 200.000 millones. También es adicional al Fondo de Emergencia del BCE (PEPP), que también está dotado con 750.000 millones de euros y que está orientado a estabilizar los mercados financieros con la compra de deuda pública y privada de emisores europeos. En total, la respuesta monetaria y fiscal de Europa suma más de 1,5 billones de euros.

Para alcanzarla, el Fondo de Recuperación estará integrado dentro del Presupuesto Plurianual de la UE y Bruselas saldrá a los mercados para emitir deuda como nunca antes había hecho. Ahora la pelota está en el tejado de los gobiernos, que comenzarán a negociar con la vista puesta en una futura Cumbre presencial en Bruselas antes del verano. Y para que todo este plan económico entre en funcionamiento el 1 de enero de 2021. Aunque antes ya habrá un ‘instrumento puente’ para lanzar miles de millones ya desde septiembre aprovechando recursos sin gastar de la UE.

Tras dos semanas de retrasos, presiones del Parlamento Europeo, una propuesta como guía de referencia de París y Berlín y el no de los cuatro frugales liderados por Países Bajos a cualquier tipo de mutualización de deuda, la UE ya tiene su Fondo de Recuperación contra la crisis económica provocada por la Gran Reclusión de la Covid-19.

Los subsidios a fondo perdido alcanzarán los 500.000 millones de euros. Y se completarán con préstamos. Una forma de contentar tanto a España, Italia y Francia como a los Países Bajos o Austria. Porque cada país accederá voluntariamente a estos fondos europeos, y deberá presentar un plan de inversiones y reformas ante la Comisión. La vigilancia bruselense será con manga ancha, viendo que se cumplen las prioridades de la Unión en cuanto a transición ecológica, digital y tecnológica, inversión en sanidad y ciencia o inversión regional y cohesión.

Inversión temporal en empresas

Bruselas añadirá un tercer pilar con inyecciones de capital en empresas europeas. Un Instrumento de Apoyo a la Solvencia, como “ayuda temporal en forma de capital a compañías viables”. El objetivo es que el Fondo de Recuperación ofrezca garantías para incentivar la entrada de fondos de inversión europeos en el accionariado de las empresas.

La UE no se convertiría en inversor directo, pero en la Comisión reconocen internamente que sí quieren “apoyar cadenas de valor críticas” del continente, “no sólo el sector sanitario que nos viene a la mente por esta pandemia, sino también infraestructuras críticas”.

El aumento de los déficits y las deudas pública en varios países está llevando al límite de sus capacidades a los Estados en el apoyo de sus economías. Y socios como Alemania ya han inyectado directa o indirectamente miles de millones en sus empresas, como reconocen los propios datos de la Comisión, mientras otros como España no tienen tanto margen presupuestario.  Este instrumento de apoyo a las empresas vendría a mitigar distorsiones que pueden afectar al funcionamiento del Mercado Interior creando situaciones de cuasi competencia desleal.

Porque cada país accederá voluntariamente a estos fondos europeos, y deberá presentar un plan de inversiones y reformas ante la Comisión. La vigilancia bruselense será con manga ancha, viendo que se cumplen las prioridades de la Unión en cuanto a transición ecológica, digital y tecnológica, inversión en sanidad y ciencia o inversión regional y cohesión. El segundo programa, también nuevo, del Fondo de Recuperación será una versión 2.0 extra de los Fondos de Cohesión. Subsidios para ayuntamientos, regiones, hospitales y también para empleos temporales o subsidios. Serán parte de los 500.000 millones de euros en transferencias a fondo perdido.