¿Vacaciones...?

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Mitad de semana y a punto de comernos el mes de Mayo.

Y las noticias vuelven a los informativos. Durante este confinamiento por el COVID 19, los telediarios eran una especie de “cuenta cuentos”. Contando las historias más amables de la pandemia. Nos hablaban de solidaridad, de esperanza, de salir hacia delante, de gente que se curaba, de que esto “iba a sacar lo mejor de nosotros”. De que los niños estaban encantados en sus casas. Del lado bonito del teletrabajo... En definitiva, el lado bueno de las noticias para olvidar el drama que estábamos viviendo. Pero ahora ya, comemos con noticias de política. Tú y tú más. Traiciones, prevaricación, destituciones, dimisiones... Gobierno, Oposición, Oposición dentro del propio Gobierno, en fin... ¡Todo Vuelve a la Normalidad!

Y hemos pasado de no poder salir a la puerta de la calle y de no saber cuánto tiempo más íbamos a estar en Estado de Alarma a tirarnos a las calles y animados por nuestro Presidente a planificar las vacaciones. Una noticia que me alegra especialmente por la hostelería y las Agencias de Viaje. Aunque menudo lío tendrán. Porque ahora resulta que no sabemos en qué fase vamos a estar la próxima semana, pero ya podemos ir mirando destino de vacaciones. ¡Vamos todos a hacer turismo! Turismo Nacional, ese que hasta hace dos días menospreciaba el Ministro de Consumo por ser un “Sector de bajo valor añadido, estacional y precario”. Pero ahora, por obra y gracia no sabemos muy bien de quién, todos vamos a ser turistas en nuestro propio país.

Y no sé, yo no lo tengo muy claro... No sé si al gobernar uno pierde perspectiva y se aleja de la realidad. Y Ya no lo digo sólo por no saber cuánto cuesta un café, sino porque la realidad de muchos españoles es que llevan sin ingresar un euro desde hace dos meses o más. Otros muchos están en ERTES sin cobrar aún la prestación y peor todavía, sin saber si van a volver a trabajar. Muchas empresas han cerrado y otras muchas no han podido volver a retomar su actividad a día de hoy. La hostelería es ahora cuando está empezando a abrir, y no todos y ni siquiera con toda su capacidad. Los números de parados se multiplican cada día. Han aprobado una renta mínima porque cada vez son más las familias sin ingresos y sin posibilidad de tenerlos. Las Iglesias, Bancos de Alimentos, Cáritas, Cruz Roja y otras ONGs están desbordados dando comida a familias. También se está hablando que incluso la Justicia va a trabajar en Agosto... Entonces ¿Quién se va a poder ir de vacaciones...? Y quien pueda... ¿Cuándo lo va a hacer?

Porque claro, quien aun conserve su puesto de trabajo, que ojalá y sean muchos, cómo van a planificar sus vacaciones. Después de tres meses cerrados ¿te vas de vacaciones en Julio? Y ¿Dónde te vas...? ¿Podrás cambiar de provincia...? ¿Podrás ir a la playa...? ¿Y a una piscina...? Y claro, no todos tienen pueblo para cambiar de aires. Y también tiene mucho mérito esa llamada a los extranjeros, que tan pronto les hacemos una cuarentena forzosa, aunque salgan bien de sus países, como les decimos que les esperamos con los brazos abiertos a partir de ya. No sé...

Y hay otra cosa que no termino de ver. Este ataque de optimismo y de esto ya está pasado y “ha llegado el momento” y “gracias al esfuerzo de todos hemos llegado hasta aquí”, como si hubiéramos llegado a la meta. Y encima el triunfalismo de “salimos más fuertes”, no sé ni creo que hayamos salido, ni por desgracia todos han podido salir y los que salgamos, me da la sensación, que bastante tenemos con salir.

Por eso cuando esto pase, que pasará... recordaremos que hubo un virus que nos confinó en nuestras casas y que anuló todos nuestros viajes y nuestros planes de vacaciones sin saber hasta cuando. Pero que de repente, un día nos despertamos y todo había cambiado. Y sin saber muy bien cómo ni cuándo ya nos dieron permiso para planificar nuestras vacaciones y “descubrir nuestro gran país”. Y la guerra se convirtió en victoria. Y pasamos de llevar el limitador de velocidad y la prudencia a pisar el acelerador. Y en ese momento, fuimos conscientes de que la vida iba por un sitio y nuestros políticos por otro. Pero soñamos con podernos ir de vacaciones porque eso suponía que de verdad, nuestra normalidad había vuelto con su cara más amable y nos había convertido en privilegiados.