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Chalecos celestes. Integran cooperativas de trabajo. (Pedro Castillo)

Los servidores urbanos, cada vez más visibles en la Capital

La mayor presencia de estos trabajadores de la economía social puso en alerta al Suoem. Son unos mil y realizan tareas en la vía pública.

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La presencia de servidores urbanos en el Centro, identificados con chalecos celestes, realizando tareas de control del tránsito en una obra municipal, encendió las críticas del sindicato de empleados municipales, que ve un primer avance sobre puestos de trabajo formales por parte estas personas con un vínculo difuso con el Estado municipal.

Desde el Ejecutivo municipal, defendieron las tareas y los roles asignados a este grupo de mil personas, y rechazaron que la implementación del programa de servidores urbanos avance sobre los trabajadores. “Aunque sí lo hace sobre algunos negociados”, dijo Liliana Montero, subsecretaria de Planificación y Gestión para una Ciudad Inclusiva. Se refirió así a las sospechas que sobrevuelan en áreas operativas de la Municipalidad, donde las contrataciones de empresas privadas suelen solaparse con las actividades propias de los empleados.

Para el gremio, la presencia de los “chalecos celestes” es una “provocación” en el marco del conflicto por el recorte salarial.

“No estamos contra los servidores urbanos, pero entendemos que el hecho de que el Ejecutivo les haga incumplir la cuarentena, obligándolos a realizar tareas como si fuesen empleados, busca provocar la reacción gremial”, dijo Damián Bizzi, vocero del Suoem.

Mauricio Romero, director de Intervención Social, confirmó la presencia de servidores urbanos en el Centro, pero negó que hubiesen dirigido el tránsito. “Se colocaron vallas en la zona mayorista por la obra de movilidad urbana. Hubo servidores urbanos que se apostaron para impedir que estas sean quitadas”, dijo el funcionario.

Los servidores urbanos fueron creados por decreto en 2007. En esa época, fue el marco legal para contener a los “naranjitas”. Luego, ya durante el gobierno de Ramón Mestre, las funciones de estos trabajadores informales se ampliaron a más áreas de incumbencia municipal.

Desde el municipio, señalaron que el número de servidores urbanos “ronda” los mil, y explicaron que la volatilidad de situaciones particulares hace que sea difícil tener una cantidad exacta. Todos deben estar asociados a cooperativas, que son las organizaciones que reciben los pagos y retienen un porcentaje a modo de cuota societaria. Cada cooperativa recibe un monto per capita de 10 mil pesos, y como contraparte los trabajadores deben cumplir tareas durante cuatro horas diarias.

“Se trata de un programa que viene de la época de Luis Juez y lo profundizó Mestre. Lo que sí pasa es que ahora se ven porque están trabajando y su tarea está más visible por la ausencia de empleados municipales”, dijo Montero.

Ante el reconocimiento de que este grupo de trabajadores informales está realizando tareas, el gremio analizará una presentación judicial ante la Unidad Especial creada para perseguir el incumplimiento de la cuarentena y delitos a la salud pública.

Los servidores urbanos están divididos en distintas cuadrillas que se reportan en los CPC de la ciudad. Un grupo mayoritario realiza trabajos en el área central: pintura de cordones de veredas y marcas en las aceras y la limpieza de la Costanera, indicaron.

“Es un programa de la economía social que no avanza sobre los trabajadores, sino que contiene a personas, algunas con antecedentes penales, que sin esta red no tienen cómo salir adelante”, dijo Montero al defender el programa.

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