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Foto: Cubadebate

Si va a ametrallar una embajada, no tosa; o irá preso por terrorista

A Cuba le sobran razones para exigir la asunción de una postura diáfana y firme por parte de la Casa Blanca, que impida la repetición de este tipo de acciones violentas, con un largo, conocido y triste historial

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A 26 días del ataque armado contra la sede diplomática cubana en Washington, el Gobierno de Cuba reiteró este martes su denuncia al silencio de las autoridades de Estados Unidos respecto a los graves hechos.

El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, condenó la ausencia de pronunciamiento público del Gobierno de Donald Trump, y comparó cómo ee. uu. «registra casos en los que toser deliberadamente sobre otro es considerado terrorismo.

«Pero el gobierno es incapaz de pronunciarse públicamente sobre el ametrallamiento a la Embajada de Cuba en Washington con diez personas dentro», completó el tuit el Canciller, en clara alusión a lo absurdo del silencio sostenido hasta hoy por la Casa Blanca.

Menos de 24 horas después de los sucesos, ocurridos el pasado 30 de abril, la Isla pidió a la administración estadounidense que los esclareciera de manera oficial. Sin embargo, la respuesta no ha ocurrido.

Varias personalidades del mundo, entre las que se incluyen representantes políticos, intelectuales y de los derechos humanos, han pedido que se esclarezca el caso y que no sea tratado como un episodio común.

El Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos llamó a las organizaciones afines a exigir al Gobierno de Estados Unidos una contestación.

En un comunicado, esa agrupación calificó de verdaderamente vergonzoso que las autoridades de la nación del Norte no hayan condenado el criminal acto de naturaleza terrorista.

A Cuba le sobran razones para exigir la asunción de una postura diáfana y firme por parte de la Casa Blanca, que impida la repetición de este tipo de acciones violentas, con un largo, conocido y triste historial.

Para muchos de los extremistas de origen cubano, el terror ha sido un modo de vida, un negocio por el cual la CIA paga.