Redes de poder: Olla de presión en el PRI

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Aunque el senador priista Jorge Carlos Ramírez Marín quiso rebajar la tensión al descartar que tenga un enfrentamiento con el presidente nacional del partido Alejandro Moreno, lo cierto es que el jaloneo al interior del PRI está a todo lo que da. El origen del conflicto entre el legislador y el dirigente nacional se dio tras la amenaza de “Alito” de expulsar a cuatro diputados locales de Yucatán, cercanos a Ramírez Marín, quienes votaron a favor una iniciativa del gobernador panista Mauricio Vila para contratar deuda para combatir al Covid-19 en la entidad. La bancada tricolor en el Congreso se dividió en la votación, y aunque finalmente el endeudamiento no fue aprobado, los legisladores sí fueron señalados por Moreno Cárdenas. Los diputados no siguieron las directrices de la dirigencia, pero lo cierto es que no son los únicos que van por la libre. ¿De verdad en este momento de crisis, el PRI está como para andar expulsando militantes?

¿Nueva normalidad?

La contingencia sanitaria está aún lejos de terminar, ni siquiera si se mantiene la fecha del próximo 30 de mayo para finalizar la Jornada Nacionalde Sana Distancia a nivel federal. Algunos gobernadores empiezan a presionar al Gobierno federal para que extienda este periodo al menos otros 15 días, mientras que otros, en lugar de pensar en “relajar” las medidas sanitarias, comenzarán a aplicar algunas más estrictas. Tal es el caso de Guerrero donde habrá restricciones en la movilidad, o Tamaulipas, en donde se instalarán controles sanitarios en puentes fronterizos. Y como éstas, se esperan medidas similares en casi todos los estados en los próximos días. Atentos.

Falta de tacto

La campaña contra la violencia intrafamiliar “Cuenta hasta 10” lanzada el día de ayer por la Secretaría de Gobernación ya era muy cuestionable por su forma y su mensaje, y por ello fue ampliamente criticada en redes sociales, pero aún más grave es que hayan decidido lanzarla justo un día después de que diversas organizaciones civiles denunciaran la falta de certeza presupuestaria para atender las distintas formas de violencia en contra de las mujeres. Tal pareciera que no hay empatía y sí un muy errado diagnóstico para erradicar esta problemática.