Brasil reportó 807 nuevas muertes por Covid-19 y el total asciende a 23.473

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Pandemia/Brasil

Autoridades sanitarias brasileñas reportaron este lunes 807 nuevas muertes como consecuencia del Covid-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, llevando el total de decesos en el país a 23.473.

La cantidad de nuevos casos positivos, en tanto, fue de 11.687, lo que acercó la cifra a los 375.000. Desde hace días ya que Brasil se ubica segundo en la lúgubre lista de casos de coronavirus confirmados a nivel global solo después de Estados Unidos, que ya registra más de 1,66 millones, según datos de la universidad Johns Hopkins.

El mismo es el caso para la cantidad de fallecimiento diarios. Y considerando que la curva en el país sudamericano está en franco ascenso, mientras que la de Estados Unidos registra desde hace semanas una tendencia que decrece a baja velocidad, es posible que Brasil se convierta oficialmente en el nuevo epicentro de la pandemia en el futuro cercano.

Dentro del país, el estado con mayor cantidad de casos positivos y decesos continúa siendo San Pablo, que registra 83.625 y 6.220, respectivamente. Río de Janeiro lo sigue con más de 4.000 muertes, casi 40.000 transmisiones confirmadas y un sistema de salud colapsado.

Le sigue el estado de Ceará, en el empobrecido nordeste del país, con 36.185 contagios y 2.493 muertes, números alarmantes para su población, estimada en unos nueve millones de personas.

Amazonas, otra de las regiones más azotadas por la pandemia en Brasil, ya registra 30.282 casos y 1.781 óbitos. Allí, el primer estado del país en colapsar por el coronavirus, comienzan a bajar las cifras en la región urbana pero las de las poblaciones indígenas prenden alarmas.

También se han mostrado preocupados los representantes de los países limítrofes. Entre ellos se destaca Uruguay, país con el que Brasil comparte la ciudad fronteriza de Rivera. De hecho, el presidente Luis Lacalle Pou confirmó que habló con su homólogo brasileño, Jair Bolsonaro, para aplicar un “un tratado ya existente de acción binacional sanitaria” en la ciudad, donde el fin de semana dos personas murieron por Covid-19.

“Hemos recogido el visto bueno del presidente brasileño para aplicar ese tratado y en las próximas horas vamos a llevarlo a la práctica”, afirmó, para acotar que hay “preocupación recíproca sobre lo que está pasando en la frontera”.

Lacalle Pou informó asimismo que los ministerios de Interior y Defensa agregarán dos “piquetes migratorios, sanitarios” a los dos ya existentes en puntos limítrofes para minimizar el tránsito desde y hacia la capital del departamento homónimo -con población de más de 100.000 habitantes-.

También suspendió el inicio de clases en la ciudad previsto para el 1 y 15 de junio, a diferencia del resto del país, y ordenó un aumento de los recursos sanitarios, como ambulancias y camas de cuidados intensivos. Además, Lacalle Pou anunció inspecciones en los comercios de la localidad aunque por ahora no serán cerrados.

La ciudad de Rivera registraba hasta el domingo 12 casos positivos de coronavirus, de los cuales “cinco pertenecen al mismo contacto”, por lo que hay un brote, explicó el subsecretario de Salud José, Luis Sadjian, al canal 10 local este fin de semana.

Uruguay tiene la epidemia de coronavirus bajo “un relativo control”, según expertos que asesoran al gobierno. Registra 769 casos, 22 fallecidos y apenas 129 personas con enfermedad en curso.

Pero la frontera es el talón de Aquiles, pues el paso en las ciudades fronterizas con Brasil sigue abierto para residentes de ambos países por el carácter “binacional” de esas localidades.

El abordaje de Lacalle Pou contrasta con el de Bolsonaro, quien ha minimizado la gravedad de la pandemia pese al crecimiento exponencial de las cifras en el país.

Un estudio citado por el diario O Dia estima que habrá un millón de infectados y 80 mil muertos en el país a partir del 21 de junio. "En contramano, no hay acción concreta por parte del gobierno federal contra esto”, expresó la publicación en una dura tapa contra el mandatario.

Esta postura se vio ilustrada nuevamente el domingo, cuando Bolsonaro salió a las calles para participar en un mitin con sus seguidores, sin portar mascarilla y rompiendo las medidas de distanciamiento social. El presidente llegó a la concentración afuera del palacio presidencial en Brasilia con una mascarilla blanca, pero muy pronto se la quitó para saludar a la multitud, estrechar manos y abrazar a sus seguidores. En un momento incluso cargó a un niño pequeño sobre sus hombros.

Aunque Bolsonaro tiene una sólida base que lo apoya - cerca del 30% de los votantes, de acuerdo con encuestas -, enfrenta una gran cantidad de críticos por su manejo de la crisis del coronavirus, y por una explosiva investigación que busca aclarar si obstruyó a la justicia al tratar de proteger a su familia de indagatorias de la policía.
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