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El técnico del Valencia Basket, Jaume Ponsarnau /IRENE MARSILLA

Vía libre para decidir el futuro de Ponsarnau y de una plantilla de 14 jugadores

El director deportivo, Chechu Mulero, ya puede comenzar el diseño del siguiente proyecto al tener garantizada una plaza de Euroliga

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Para la planificación deportiva de los clubes sin Licencia A de Euroliga el dolor de cabeza no se acaba hasta conocer si la siguiente temporada van a disputar la competición. Todos los jugadores del primer escalafón, y los más destacados del segundo, piden a sus agentes que les busquen equipos que puedan garantizar la Euroliga. Un mercado donde el Valencia Basket no puede participar hasta no saber la competición que disputará el siguiente curso. Desde ayer, Chechu Mulero ya puede garantizar que los taronja jugarán la Copa de Europa desde octubre.

La decisión más importante -como cada temporada desde que se firman contratos de año en año para el banquillo- es confirmar el entrenador para la temporada 2020/2021. Es decir, si se le ofrece la renovación a Jaume Ponsarnau o se busca una alternativa. Siguiendo el argumento que ayer se recordó en la Fonteta -el de que el Valencia Basket seguirá en la Euroliga por méritos deportivos puesto que su plaza en la 20/21 se la ganó siendo campeón de la Eurocup en 2019- eso mismo vale para Ponsarnau, que ya era el técnico cuando se ganó esa Eurocup. Es cierto que la realidad es extraña pero los taronja han conseguido el objetivo deportivo del presente curso.

«Es evidente que estamos en un escenario diferente que nunca se ha vivido. Lo que está claro es que la decisión no está tomada porque si no ya me hubieran renovado. Es evidente que puede influir todo esto que ha pasado pero eso no está bajo mi control», reconoció Ponsarnau el domingo en LAS PROVINCIAS, dejando claro que asume las reglas: «Evidentemente que me preocupa pero es la situación lógica en este club de no abordar ese tema hasta final de temporada. Sucedió el año pasado en una temporada sin parón y también lo vivieron los últimos entrenadores».

Tener la plaza en la Euroliga ayudará a la planificación, donde la idea sigue siendo volver a formar una plantilla larga de catorce jugadores. Disputar la máxima competición será clave tanto para retener a jugadores con los que se cuenta -como con la activación de la cláusula de ampliación de una temporada al contrato de Abalde- para tomar la decisión sobre los que tienen bajo rendimiento (Motum) o sin contrato. En ese sentido, Loyd volvió a mostrar en su Twitter su contrariedad en el caso de tener que terminar la ACB: «Para todos los que me preguntan si me voy a casa...no. Todavía tengo ACB posiblemente. Realmente no lo entiendo pero esa es la realidad».