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Imagen de archivo con Rego, Lastra y Simancas.Psoe

El BNG se suma al pelotón de los desconfiados con el Gobierno

Cómo el acuerdo de Moncloa con Cs acabó por desmoronar un compromiso verbal adquirido con los nacionalistas gallegos

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En el BNG no quieren usar la palabra «traición», pero tampoco ocultan su descontento con la forma en la que actuó el Gobierno la pasada semana, sumándose así al pelotón de grupos políticos que han incrementado su desconfianza hacia Moncloa.

Según trasladan fuentes del Bloque, el martes al mediodía Néstor Rego tenía el compromiso verbal de Adriana Lastra y Rafael Simancas, sus dos interlocutores en el PSOE, para que los gallegos pudieran moverse con libertad por las cuatro provincias, siempre y cuando todas estuviesen en la misma fase del proceso de desescalada. Fue uno de los temas centrales de la negociación. Adjudicado. Lastra y Simancas también garantizaron que el presidente autonómico pasaría a ser la máxima autoridad para liderar el proceso en comunión con el ministro de Sanidad, una de las reivindicaciones de todas las fuerzas soberanistas del estado, que aprecian en el establecimiento del mando único un ejercicio de recentralización. Dos peticiones, las dos concedidas.

Un tercer punto de la negociación fue la duración del estado de alarma que al día siguiente se sometería a debate y votación en la Cámara Baja. El Gobierno, tal y como había avanzado Sánchez, pretendía implantar una prórroga de algo más de un mes, que, si todo marchaba según lo previsto, sería la última. El BNG era más partidario de que el plazo volviese a ser de dos semanas. Sin embargo, en este punto los socialistas no se comprometieron a nada.

Por último, Rego también demandó una revisión de los criterios para el reparto del fondo de 16.000 millones ente las comunidades autónomas: según trascendió de un primer borrador, en la distribución de esta bolsa tendría un peso decisivo el número de positivos y muertos por coronavirus, sin tener en cuenta otros factores como la inversión de cada territorio en la prevención, o las reclamaciones históricas para introducir un índice corrector basado en el envejecimiento o la dispersión poblacional, dos asuntos que disparan los costes sanitarios en Galicia respecto a otras zonas. En este punto Lastra y Simancas se comprometieron a trasladarlo y a estudiarlo. Es decir, ni sí, ni no.

Recapitulando, de las cuatro peticiones, dos concedidas, una denegada y otra en el aire. Rego salió satisfecho del encuentro. Trasladó el resultado de la negociación a la dirección nacional del partido, en donde se acordó el voto positivo a favor de la nueva prórroga del estado de alarma. No obstante, al no tener ningún documento firmado, optaron por no oficializarlo hasta que se resolviese el debate. 

 Vuelco del guion

Pero tan solo unas horas después las cosas se empiezan a torcer. En un nuevo contacto entre Rego con los socialistas, estos concretan que la movilidad interprovincial en Galicia solo se permitirá imitando el modelo vasco, cuyos ciudadanos ya pueden moverse a concellos limítrofes, aunque estos sean de otra provincia. El compromiso es verbal, pero firme. Sin embargo, el asunto se sigue complicando con el paso de las horas. El Gobierno, que mantenía negociaciones en paralelo con ERC y con Cs, por necesitar la abstención de los primeros o el apoyo de los segundos para salvar la votación del estado de alarma, se decanta finalmente por los naranjas. Los secesionistas eran la opción preferente, pero estos exigían reactivar la llamada mesa de diálogo, un coste que Moncloa no está dispuesto a asumir. El anuncio del acuerdo con Arrimadas hace que se enciendan todas las alarmas en el BNG, que desde el primer momento observa cómo esta circunstancia puede acabar generando daños colaterales en su negociado.

Llega el día del debate. La movilidad interprovincial para Galicia no aparece reflejada en el real decreto que se someterá a votación, pero Rego confía en que la Cámara, basada en una mayoría liderada por el Gobierno, admita la incorporación de las enmiendas presentadas por su grupo. En su turno de palabra, Rego traslada a Sánchez su preocupación, a lo que el presidente del Gobierno responde con que «pronto» los gallegos podrán moverse entre distintas provincias, cumpliendo así también con una de las grandes reivindicaciones que viene trasladando la Xunta en las últimas semanas. Llega el momento de la votación de las enmiendas, y el PSOE y Podemos se posicionan en contra de la propuesta del BNG. El pleno se cierra con la votación del estado de alarma, que el Gobierno logra sacar adelante de forma más ajustada que nunca, y en la que «por responsabilidades» Rego se acaba absteniendo.

Los nacionalistas todavía mantienen una ligera esperanza en que el Gobierno acabe permitiendo la movilidad entre provincias, al menos como en el caso vasco, mediante una orden ministerial promulgada desde Sanidad. Pero su máximo responsable, Salvador Illa, es cuestionado en la rueda de prensa del viernes por este asunto, que despacha diciendo que «de momento no está permitida la movilidad entre provincias».

El principal motivo por el que Sánchez quería aprobar la prórroga del estado de alarma por algo más de un mes, en lugar de acudir a las Cortes a renovar el permiso cada dos semanas, como venía haciendo hasta la fecha, se fundamentaba en el desgaste parlamentario que sufre el Gobierno de coalición en los debates y en las correspondientes votaciones. De entre sus aliados de investidura de enero, el PNV, socio preferente, no oculta su enfado por el acuerdo que el Gobierno firmó con EH Bildu a sus espaldas. Los aberzales tampoco están contentos, ya que el polémico pacto que sellaron ese miércoles Ferraz lo intentó convertir en papel mojado a las pocas horas y nadie asegura que se vaya a cumplir. Compromís ya se posicionó en contra en la última votación, algo que ERC ya viene haciendo en los dos últimos debates.