https://static.lasprovincias.es/www/multimedia/202005/25/media/cortadas/150379005--624x415.jpg
Unos comensales se disponen a disfrutar de una paella, ayer en El Palmar. irene marsilla

La Albufera recupera poco a poco el pulso

Casi la mitad de los restaurantes de El Palmar han reabierto sus puertas. Los hosteleros pedirán desde hoy ampliar las terrazas y confían en el turismo nacional para remontar unos meses «catastróficos»

by

«No sabemos cómo van a venir los clientes», resume Emilio Gálvez sobre la expectación de los hosteleros de El Palmar acerca de la desescalada. La primera semana de la fase 1, que concluyó ayer, sirvió para probar la recuperación de un sector clave en esta parte de la Albufera. Algo menos de la mitad de los locales estaban abiertos con las terrazas y distancia de seguridad como obliga el Gobierno.

Gálvez se refiere con esa frase a la situación económica, que los clientes sufren igual que ellos. Aún así, puede considerar que los 27 restaurantes de El Palmar, igual que los situados en el resto de pueblos de la Albufera, han sufrido la tormenta perfecta. El valor añadido de estos locales es su ubicación y el producto de calidad, lo que se ha anulado por el confinamiento durante varias semanas hasta hace una.

Ayer, los locales abiertos presentaban buena afluencia de clientes. «Mañana mismo pedimos el permiso para ampliar las terrazas para superar estos meses catastróficos», dijo el exconcejal del PP y empresario hostelero Vicente Aleixandre, al referirse al acuerdo del Ayuntamiento que de manera temporal permite aumentar un 50% el aforo y duplicar la superficie para no perder capacidad en los locales.

«Vamos de puntillas para ver cómo funciona tras el hachazo que recibimos en marzo», dice el presidente de los hosteleros

Eso será en caso de que las condiciones lo permitan, aunque Aleixandre confía en que podrá arreglarse para la mayoría. «Hay buena predisposición de todos y muchos lo tienen ya acordado con los vecinos», asegura, para recordar que en El Palmar se consiguió un acuerdo para que las mesas y sillas pudieran colocarse en la calzada hace años. «Eso es de agradecer al Ayuntamiento, hay que decirlo, aunque la gente sí que está muy molesta por quedarse la mayoría fuera de las ayudas para los autónomos», dice.

Sobre las dos de la tarde las paellas iban de las manos de los camareros a las mesas «Guardamos la distancia de seguridad en las terrazas, vamos con mascarillas y dejamos todo en bolsas de plástico», dijo sobre los cubiertos y las servilletas, para señalar que la limpieza y desinfección es obligada. «Nos hemos adaptado porque la mayoría trabajamos ya con terraza», afirma.

Para Gálvez, el secreto para salir de la crisis está en lograr una «oferta competitiva», pero no en cuanto a precio sino a calidad. «La gente no quiere comer tan barato que no quede contenta», aseveró. En las próximas semanas y conforme avance la desescalada se verá la reacción de los empresarios. «Es difícil volver a contratar en estas condiciones».


https://static2.lasprovincias.es/www/multimedia/202005/25/media/cortadas/barquero-marsilla-kIOD-U110292786298LPB-532x325@Las%20Provincias.jpg
Un barquero con pasajeros por la Albufera.Irene Marsilla

Paseos en barca con un máximo de diez personas y mascarillas

Los paseos en barca también han regresado a la Albufera. «Nos regimos por la normativa acerca de la navegación», dice Xuano Navarro, uno de los empresarios de la zona, en concreto de El Saler. Mascarillas para todos los pasajeros, incluido el piloto, así como una limitación del aforo de diez personas. Las embarcaciones de mayor capacidad llegan a 30 usuarios, lo que refleja las pérdidas que han tenido estos dos meses los barqueros. «La mayoría tienen esta actividad como su única fuentes de ingresos», asegura, para recordar que el precio de un paseo de 40 minutos es de cuatro euros. «En la puesta de sol se hace más largo, hasta una hora, por seis euros», dice, para lamentar que muchos vecinos han ido a destinos internacionales y no conocen la Albufera. «Que vengan», dice.


El presidente de la Comunidad de El Palmar, Pepe Caballer, afirma por su parte el efecto beneficioso que ha tenido el parón de estos dos meses en el lago. «Se nota el agua más limpia, hay más capturas y entran mucho por la gola del Pujol», explica junto a Aleixandre en el almuerzo.

«Estábamos pescando mucha lubina, pero mucho», para subrayar el beneficio de la llegada de varios hectómetros cúbicos de agua del Xùquer y el Turia. Aprovecha para lanzar la idea de trasladar el embarcadero junto a la gola algo más al norte, donde se sitúa el retén de Bomberos y la Oficina Devesa-Albufera. «Sería mejor para los peces porque hay menos trasiego de barcas». Es algo que quieren comentar formalmente, señalando que así se evitaría «multas a los coches mal aparcados, lo que ocurre ahora».

Gálvez considera que esta semana abrirán poco a poco el resto de locales. «Tenemos que ir de puntillas para ver cómo funciona todo después del hachazo que recibimos en marzo», finaliza.