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Respaldo de la Iglesia al Gobierno: "Sabemos que defender a la gente significa un descalabro económico"

El cardenal Mario Poli, Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, destacó que hoy "la solidaridad, la hospitalidad y fraternidad vuelven a surgir como valores que nos identifican", como fue en 1810, y aseguró que "no debe haber espacio para especular ni para acaparar con las necesidades del pueblo".

"Tampoco hay lugar para llevar al terreno de las ideologías, posturas partidistas o intereses sectoriales, ya que se trata de decidir sobre la vida de todos los argentinos y, por lo tanto, se hace necesario preservar la unidad", al pronunciar su homilía en el 210° aniversario de la Revolución de Mayo, en la Catedral metropolitana.

Poli resaltó la "solidaridad" frente a lo "individual" ante la pandemia de coronavirus que -dijo- "hace volar todo por el aire", y destacó el trabajo del personal de sanidad, "limpiadoras, cuidadoras, transportistas, repositores y voluntarios", en su homilia por el Tedeum en la Catedral metropolitana, al hacer un paralelo con la parábola del buen samaritano.

En otra parte de la homilía indicó: "Todos sabemos que defender a la gente significa un descalabro económico. Contarnos entre los que cuidamos la vida nos enorgullece porque corre peligro la vida de todos".

“Hace pocos días el papa manifestó que algunos gobiernos han tomado medidas ejemplares, con prioridades bien señaladas para defender a la población. Es verdad que estas medidas molestan a quienes están obligados a cumplirlas, pero siempre es para el bien común. Y a la larga, la mayoría de la gente las acepta y se mueve con actitud positiva. Los gobiernos que enfrentan así las crisis muestran la prioridad de sus decisiones; Primero, la gente”, introdujo Poli.

“Esto es importante porque defender a la gente supone un descalabro económico. Sería triste, dice el Papa, que se optara por lo contrario, lo cual llevaría a la muerte a muchísima gente. Algo así como un genocidio virósico”, continuó.

"No perdamos la esperanza porque Dios nunca nos defrauda. Viva la patria", cerró el cardenal.