Tiempo de disfrutones

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Lunes, primer día de la última semana de Mayo ¡Esto vuela!

Y comenzamos una semana con un montón de novedades y ya si que si, de lleno en nuestra Nueva Fase. Una manera diferente de comenzar un lunes, que ya apetecía, porque últimamente cada día de la semana era como revivir un eterno “día de la marmota”. Además seguimos con un precioso tiempo de Primavera. De momento todo pinta fenomenal, esperemos que no nos lo estropeen mucho los unos y los otros. Los otros y los unos, no doy más pistas...

Y después de que el COVID 19 haya monopolizado nuestras vidas, necesitamos ya un poco de esperanza, de ilusión, de emocionarnos con cosas que en otro tiempo no hubiéramos valorado, pero que ahora nos parecen un planazo. Tenemos que ser capaces de adaptarnos y pensar que comienza un nuevo tiempo, un tiempo en el que no tenemos que hacer cosas sin más, sino disfrutar de ellas. Saborearlas, exprimirlas, vivirlas... Levantarnos cada día con el propósito de encontrar el lado amable de cada acontecimiento, de ser agradecidos. Quizás es momento de dejar de resignarnos y pensar que algo podremos cambiar y así disfrutar de ello.

Hay mucha gente a nuestro alrededor negativa. En nuestro entorno, en nuestra familia, entre nuestros amigos, en el trabajo... Justo esa persona que hasta lo bueno le da la vuelta de tal manera que lo hace malo. Esa gente que temes encontrarte porque son como un camión con un volquete de pegas, de quejas, de problemas, de oscuridad y que está deseando verte para soltarlo.. Y tú, que no te habías levantado mal del todo, después de ese momento ya no levantas cabeza en todo el día. Tu energía ha desaparecido y encima, te sientes mal por haberte sentido bien... Lo que mi padre denominaba “unos cenizos”. Pero afortunadamente también hay personas que son todo lo contrario, que las ves y te alegran el día. Que siempre encuentran motivos. Que en las peores situaciones encuentran un aprendizaje. Que son capaces de ver algo de color hasta en los escenarios más oscuros. Que siempre tienen la palabra justa que te hace sentir bien. Esas que te llenan de energía, de energía de la buena, de la que te carga las pilas.

Y hoy pienso que es de esas personas de las que tenemos que aprender ¡De los Disfrutones!

De los que piensan que la vida es aquí y ahora pero con la mirada puesta en un ilusionante futuro. De los que no necesitan un gran acontecimiento para disfrutar, sino que son capaces de disfrutar de lo más pequeño y hacerlo inolvidable.

De los que no ven la felicidad como un fin, sino que encuentran un motivo de felicidad en cada momento.

De los que no esperan el momento ideal sino que hacen ideal cada momento.

De los que te ayudan sin esperar nada a cambio, porque disfrutan haciéndolo.

De los que exprimen cada instante porque saben que es único, que no va a haber otro igual.

De los que son más de agradecer que de quejarse.

De los que perciben la vida como un regalo y no como un castigo.

De los que no dejan para mañana, porque tienen claro que igual no llega.

De los que besan de verdad, abrazan de verdad, quieren de verdad...¡Sienten de verdad!

De los que no miran para atrás para quejarse y arrepentirse sino para aprender y tomar impulso y sobre todo para recordar esos sitios en los que fueron felices.

De los que se alegran de los éxitos de los demás, sin envidias ¡Y eso si que tiene mérito!

De los que se beben la vida con pasión, porque no quieren quedarse con sed de ella.

¡De los que disfrutan disfrutando!

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que nos sumió en un tiempo de incertidumbre, miedo y negatividad. Que nos paralizó y nos hizo incapaces de ver el lado bueno de las cosas. Pero que depués de más de dos meses, que nos parecieron una eternidad, fue como si nos zarandearan y empezáramos a ver que necesitábamos disfrutar. Que cada día tenía un motivo y que cada instante era irrepetible. Y fuimos conscientes de que hasta ahora habíamos vivido pero que ahora nos tocaba exprimir la vida. Y comenzamos a caminar con el propósito no de dar un paseo, sino de disfrutar el camino.