Ramírez Cuéllar, ¿a la izquierda o a la derecha de AMLO?

by

“Morena es un partido de hombres y mujeres libres”.

Los días 4 de abril y 17 de mayo del presente año, el Presidente del CEN de Morena Alfonso Ramírez Cuéllar,  hizo sendos posicionamientos públicos con respecto a la política económica de emergencia ante la pandemia y sobre un eventual acuerdo nacional para el bienestar que incluiría  la política tributaria que el gobierno de la 4T debe tener. En ambos documentos Ramírez Cuellar hizo gala de un distanciamiento con respecto a la posición del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre estos dos asuntos. Antes de seguir con mi argumentación,  quiero decir que no  es censurable que quien encabeza el partido del Presidente de la República tenga posiciones distintas con relación a éste último. Finalmente como el mismo López Obrador  ha dicho, “Morena es un partido de hombres y mujeres libres”

Lo que llama mi  atención son tres hechos. En primer lugar que el Presidente de Morena no haya discutido con el Comité Ejecutivo Nacional ambos posicionamientos públicos. Vaya,  ni siquiera le ha informado que se iba a pronunciar sobre esos temas. Ambos pronunciamientos fueron para el CEN y para el partido en su conjunto, como solía decir mi maestro René Zavaleta Mercado: “rayos caídos de cielo sereno”. En segundo lugar, el  que  con respecto a la política económica frente a la pandemia, Ramírez Cuellar está a la derecha de Andrés Manuel López Obrador, mientras que en relación a la política tributaria se encuentra a la izquierda. En tercer lugar, el que el Presidente del CEN haya dicho que para defender su propuesta tributaria está dispuesto a pedir licencia, reasumir aunque sea por un día su investidura como diputado. Al parecer no será necesario.  El diputado Pablo Gómez ha dicho que pugnará para que la bancada de Morena  apruebe la propuesta de Ramírez Cuéllar.

Recordemos que en su momento el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) celebró las coincidencias de su organismo con el documento de Ramírez Cuéllar sobre la política económica de emergencia. Estas coincidencias eran  su escepticismo con respecto a que México contara con recursos propios para enfrentar la crisis que ya existía antes de la epidemia.  Según el Presidente del CEN de Morena, México vería mermado sus ingresos y el Estado aumentaría sus gastos por lo que había que recurrir al endeudamiento público para hacer frente a la epidemia, proteger a la planta productiva y darle certeza al sector público y privado en la pospandemia. Era necesario recurrir al FMI para hacer válido un crédito por 61 mil millones de dólares, ampliar con esta institución otras líneas de crédito y aprovechar su fondo para catástrofes. También Ramírez Cuéllar coincidía con el CCE en que habría que suspender las cuotas de seguridad social por 90 días.  Estaba Ramírez Cuellar a la derecha de López Obrador, quien ha sostenido que el bienestar social debe sufragarse con el aumento de la efectividad de la recaudación fiscal, la austeridad republicana y de ninguna manera con el endeudamiento externo con los organismos financieros del neoliberalismo mundial. En pocas palabras, recurrir a los préstamos en lugar de la recaudación fiscal es favorecer a los privilegiados.

En su pronunciamiento del 17 de mayo, Ramírez Cuéllar entre otros planteamientos propone una reforma constitucional para que el Instituto Nacional de Estadística y  Geografía (INEGI) esté facultado para medir concentración y desigualdad de la riqueza en México. Esto serviría para ejecutar una reforma fiscal progresiva, lo que significaría que pagaran más los que más ingresos tienen. La propuesta de Ramírez Cuéllar excede todo el planteamiento programático que nos llevó a ganar el 1 de julio de 2018 y el que defiende López Obrador: que no aumentará impuestos sino que mejorará la recaudación tributaria a través del combate a la evasión fiscal. Hemos consensuado en el partido y en el gobierno  que los recursos para el bienestar deben provenir del combate a la corrupción, la austeridad republicana y la eliminación de la evasión fiscal. En su propuesta del 17 de mayo, Ramírez Cuéllar se ubica a la izquierda del Presidente. Como lo hizo Monreal en marzo de 2019 cuando propuso reducir las comisiones bancarias, provocando que el Presidente dijera que eso no se discutiría sino hasta después de 2021.

La reforma fiscal de carácter progresivo es un viejo anhelo de la izquierda. Más aun, no se necesita ser de izquierda sino economista avezado para apoyarla. Thomas Piketti (confeso ignorante de Marx) en su libro El capital en el siglo XXI  ha propuesto gravar hasta el 80% de los ingresos de los más ricos para detener la creciente desigualdad mundial. Y qué más quisiéramos los comunistas que el 100% de las ganancias tuvieran una distribución social. Pero como sabemos, en política no hay que confundir lo deseable con lo posible. Desde la derecha Max Weber concibió a la política como “el arte de lo posible” y desde la izquierda Lenin fustigó el extremismo de  izquierda, con su célebre fórmula de que el marxismo era “el análisis concreto de la situación concreta”. De nada sirve plantear en abstracto los hechos más deseables sin que dicho planteamiento se sustente en un análisis realista de la correlación de fuerzas. ¿Es posible en este momento que Andrés Manuel haga a un lado su  programa inicial y propugne por un aumento progresivo de impuestos? No he dejado de recordar los problemas de Salvador Allende en los tres años de su gobierno, quien mientras enfrentaba un feroz embate de la derecha anticomunista mundial, también enfrentaba los anhelos ultraizquierdistas de un sector de sus propios partidarios. Entre ellos los de Carlos Altamirano entonces el Secretario General del partido de Allende, el Partido Socialista.

Alfonso Ramírez Cuéllar tiene una historia de desacuerdos con López Obrador: como diputado federal en 2019 planteó el retorno al cobro de la tenencia vehicular y el impuesto a bebidas alcohólicas, azucaradas y alimentos chatarra provocando una refutación presidencial; forma parte de la corriente dentro de Morena que ha disentido con respecto a la propuesta de AMLO de elegir mediante encuesta  a los máximos dirigentes del partido; vio con antipatía la propuesta de devolver al INE el 75% de las prerrogativas federales de Morena. En menos de dos meses, en los mismos del auge del embate reaccionario nacional e internacional contra el gobierno aprovechando la epidemia, Ramírez Cuéllar nos receta dos propuestas que desafían al gobierno de López Obrador. Curioso es que  una es a la derecha y otra a la izquierda. Así las cosas.