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El caos del SEPE obliga a otra subcontrata para pagar la ayuda a empleadas de hogar / EFE
Colapso del sistema

El caos del SEPE obliga a otra subcontrata para pagar la ayuda a empleadas de hogar

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El Servicio Público de Empleo Estatal ha tenido que encargar a la empresa Tragsatec la gestión del subsidio ante la falta de medios propios.

El colapso del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), absolutamente desbordado ante la avalancha de solicitudes de prestaciones sociales que ha provocado la crisis del coronavirus, ha obligado al organismo a recurrir a una subcontrata para poder gestionar el prometido subsidio extraordinario para las empleadas del hogar. No es la primera vez que lo hace, de hecho, hace unos días La Información revelaba que el Ministerio de Trabajo había tenido que tirar de una empresa del holding público Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para desatascar la tramitación de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), que a pesar de esta ayuda externa siguen acumulando retrasos en los pagos desde marzo, según denuncian los propios afectados.

El SEPE ha echado mano de la misma compañía en esta ocasión. Se trata de Tragsatec, filial tecnológica del Grupo Tragsa que tiene consideración de medio propio, de manera que trabaja a través de encomiendas de gestión para la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y los poderes adjudicadores dependientes de ellas. El encargo publicado en la plataforma de contratación del sector público se formaliza "para la colaboración en la gestión del subsidio extraordinario por falta de actividad de las personas integradas en el sistema especial de empleados del hogar del régimen general de la seguridad social" y alcanza un importe de 771.320,39 euros (IVA no incluido).

En la licitación formalizada el pasado 20 de mayo el director del SEPE, Gerardo Gutiérrez Ardoy, admite que "el SEPE carece de medios humanos y materiales suficientes para poner en marcha y gestionar este nuevo subsidio dada la sobrecarga de trabajo que ha conllevado la incidencia del Covid-19" y aporta una serie de cifras para justificar el SOS lanzado a la compañía de la SEPI: por ejemplo, que entre el 15 de marzo y el 7 de abril se gestionaron más de 650.000 prestaciones, se atendieron más de 275.000 llamadas y se registraron más de 10 millones de accesos a la sede electrónica. Un aluvión imposible de asumir por parte de la mermada plantilla de funcionarios.

planitlla mermada

Los funcionarios piden refuerzos

La Federación de Atención a la Ciudadanía del sindicato USO ha reclamado que se haga un mayor esfuerzo en el refuerzo de las plantillas del SEPE ante el aluvión de tramitaciones de prestaciones "que han sobrecargado de forma desconocida al funcionariado de Empleo". El SEPE había previsto la incorporación de 1.000 interinos que se han quedado en 729. “El refuerzo es de un 10% de personal para un trabajo que supone un incremento del 500%. No resulta equiparable. Los reconocimientos de prestaciones por ERTE siguen formando un embudo que tiene a miles de familias sin ingresos y los funcionarios están trabajando a un ritmo demencial, que acabará pasándole factura a su salud”, advierte Luis Deleito, secretario general de FAC-USO.

Además, el SEPE argumenta que requiere de la colaboración de Tragsatec porque "debe tenerse en cuenta que las características y condiciones de acceso a este subsidio extraordinario no son similares al resto de prestaciones y subsidios que gestiona habitualmente el SEPE, debido a las especialidades del colectivo que se pretende proteger". Hay que recordar que esta ayuda fue anunciada el 31 de marzo, junto con el subsidio extraordinario para empleados temporales, pero el procedimiento de tramitación no se estableció hasta el 5 de mayo, más de un mes después de su aprobación, debido a su especial complejidad técnica.

Así, desde principios de este mes pueden solicitar el subsidio extraordinario por desempleo las trabajadoras del hogar -en femenino, porque fundamentalmente son mujeres- que estuvieran dadas de alta en la Seguridad Social antes de la declaración del estado de alarma (14 de marzo) y que dejaran de prestar servicios, total o en parte, con carácter temporal, para reducir el riesgo de contagio, por causas ajenas a su voluntad o bien fueran despedidas por muerte o cualquier otra causa de fuerza mayor que imposibilite definitivamente la prestación del trabajo.

La medida extraordinaria equipara al colectivo de empleadas del hogar con cualquier otro trabajador afectado por un ERTE, ya que cobran un 70% de su base de cotización. Ese subsidio es compatible con otras actividades siempre que no se supere el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 950 euros al mes. Según lo establecido en el Boletín Oficial del Estado (BOE), puede solicitarse hasta un mes después de la finalización del estado de alarma y el SEPE debe dictar resolución y notificarla en el plazo máximo de tres meses, por lo que algunos pagos podrían demorarse hasta después del verano.

En la documentación publicada en la plataforma de contratación del sector público se establece que el objeto principal del encargo a esta empresa es el apoyo en la gestión de los expedientes de reconocimiento del nuevo subsidio extraordinario y lleva asociadas otras tareas tanto previas como posteriores, como son el apoyo en el diseño de formularios, documentación explicativa en folletos y web, la información y ayuda a los solicitantes, así como para los subsidios reconocidos de cara a tramitar posibles revocaciones, reclamaciones previas, procedimientos de reintegro y procesos judiciales.

Precisamente, el Sepe encargó a la misma empresa a la que ahora ha recurrido tanto para gestionar la prestación para empleadas de hogar como para desatascar el cuello de botella de los ERTE, Tragsatec, labores para la gestión de deudores por prestaciones por desempleo indebidamente percibidas el pasado 2 de febrero. Según aquel encargo publicado también en el portal de contratación del Estado, el tiempo transcurrido entre la detección del cobro indebido y el inicio del correspondiente procedimiento de reintegro resulta excesivo y la falta de personal en el Sepe impide disminuir los plazos, con el riesgo que conlleva para la recuperación de los importes, por ello se hace necesario un apoyo externo que evite mantener o aumentar la demora.