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Empresas de seguridad estiman 7,500 plazas perdidas

Empresas de seguridad estiman 7,500 plazas perdidas

Aunque este sector está autorizado a operar, la demanda es cada vez menor, por el cierre de la mayoría de los negocios.

Las empresas de seguridad, aunque están autorizadas a operar bajo los decretos de cuarentena que el Gobierno ha implementado, han sido golpeadas de manera indirecta por las restricciones. Muchos negocios han reducido o cerrado totalmente sus operaciones, por lo que han reducido la demanda de servicios de vigilancia.

De acuerdo con Miguel Gil, de la Unión Nacional de Agencias Privadas de Seguridad (UNAPS), se han perdido un 25 % de las 30,000 las plazas de trabajo que generan las empresas formales de seguridad, que son las que representa la gremial; es decir 7,500 empleos que por el momento han desaparecido.

Hay negocios que han suspendido totalmente el servicio, mientras que otras empresas lo han reducido al mínimo.

En un inicio esto ayudó a cubrir los puestos que dejaron los trabajadores mayores de 60 años o con enfermedades crónicas que fueron los primeros en ser enviados a sus casas, incluso antes que empezara la cuarentena domiciliar.

No obstante, las plazas que se iban perdiendo superaron rápidamente a los espacios que había cubrir, según Gil.

LA PRENSA GRÁFICA conversó con dos vigilantes que pidieron no se revelara su identidad por temor a perder su empleo. Señalaron que para ellos el mayor desafío se ha vuelto la movilización, después que el Gobierno restringiera en la "cuarentena especial" el uso del transporte público.

Ambos prestan sus servicios en una institución pública, y aunque son empleados de una agencia privada, la institución solía darles el transporte hasta sus casas; ahora no lo está haciendo.

Los dos vigilantes tienen hijos en casa, uno de ellos tiene una hija, y el otro tiene tres hijos. Llevan días sin verlos pues viven lejos de San Salvador.

Hacen turnos de 24 horas y luego tienen otras 24 horas de descanso, que pueden pasar en una habitación que les prestan en el lugar donde trabajan.

Algunas agencias han optado por hacer turnos más largos de 48 horas , durante ese tiempo el personal se mantiene más activo de noche y descansa de día, así se reduce la frecuencia de los cambios.

"El guardia de seguridad está haciendo un gran sacrificio, eso es lo que nosotros queremos hacer ver, que está esa fuerza viva, que está olvidada", dijo Gil.

Los vigilantes también temen que se reparta ayuda en sus zonas de residencia, pero que no se les entregue a sus familias porque ellos no están ahí.

Gil, que también es empresario de seguridad, sí provee transporte a sus trabajadores, pero eso implica salir a las 3 de la mañana a buscarlos pues ninguno vive en San Salvador, tampoco viven en los cascos urbanos de los municipios.

Otro empresario de seguridad que habló con este medio señaló que el transporte ha incrementado los costos de operación y que, en algunos casos, los trabajadores duermen en la agencia en vez de regresar, cuando es así se les da comida.

Cuando el Gobierno restringió el transporte público estableció que las empresas que estén autorizadas a operar deben proveer el transporte a sus empleados, algo que se ha logrado con gran dificultad y con un gran costo para las operaciones de las empresas, según la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CAMARASAL).

"Hay una dispersión tan grande de personal que es físicamente imposible ir a recoger a todos, lo que esto ha causado es una disminución en la capacidad productiva de esos sectores, aunque sean sectores autorizados", explicó Jorge Hasbún, presidente de la gremial.