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OPERATIVOS. Los policías de Investigaciones controlan también las rutas. Temen que salgan de la provincia.

Investigan si por dos mochilas con diez kilos de marihuana habrían abusado de tres jóvenes

El ataque sobrevino el 11 de abril. Ya se entregó uno apodado “Perra” y el resto duda en imitarlo, o no,ya que los policías los tendrían cercados. Monte, frío y telefonía celular en la trama.

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Siete encapuchados habrían abusado de tres jóvenes con un palo de escoba en la ciudad de Monte Quemado (Copo) exigiéndoles la devolución de dos mochilas con drogas y ahora la Justicia los tendría acorralados en el monte.

“Privación ilegítima de la libertad y tenencia de armas de guerra”, serían los cargos enrostrados y se investigaría también abuso.

Hay un cuerpo especial, de Investigaciones, a cargo de la búsqueda de los prófugos en la Seccional 22.

Según la hipótesis fiscal, el 11 de abril, “Tala” y “Moto” irrumpieron en las casas de tres jóvenes (dos hermanos), según la presentación de las víctimas.

La denuncia

Los siete se conducían en una Toyota Hilux. Utilizaban capuchas, pero se llamaban por sus apodos.

Dos sujetos habrían descendido de la camioneta y encañonaron a las tres víctimas, mientras sus familias observaban paralizadas el incidente nocturno.

“Tala” habría ordenado a “Moto”: “Dale, enfierralo a éste”, marcando a uno de las víctimas (alias “Zarco”).

Cuando los tres jóvenes ingresaron a la camioneta, estaban los otros cinco imputados, trascendió.

Fueron vendados y atados en las manos.

Niño de 12 años

Ya en el monte, uno de los encapuchados habría aparecido con un palo de escoba, cuyo uso forzó el rápido quiebre de uno de los “raptados”, de 12 años.

Pero la Justicia investigaría el ataque a los tres.

Luego, habrían aparecido las mochilas con diez kilos de marihuana y posibilitó que sean liberados.

Ya sin peligro, sobrevino la denuncia en la 22.

Urgente, el fiscal Gabriel Gómez pidió la detención de los siete y, enfrente, los abogados solicitaron eximiciones de prisión que les fueron rechazadas por la jueza Valeria Díaz.

Los letrados apelaron y la Cámara pertinente ratificó -la semana pasada- lo actuado por la magistrada.

Dos días después, uno de los prófugos, apodado “Perra”, se entregó y ahora el dilema de los seis restantes es aguantar, o también someterse a Derecho.

El fin de semana hubo deliberaciones y subsiste un grupo mayoritario, inclinado a seguir prófugos.

Pero a mayor intensidad del incipiente frío, menor y endebles serían los fundamentos de la corriente partidaria de extender sus días de “eternos errantes”.

La ruta 16 y caminos, claves para huir de Monte Quemado

Los policías montarían vigilancias sobre la ruta 16, pero estiman que no sería utilizada por el grupo, ya que la vigilancia por el Covid-19 la convierten en “inviolable”.

Diferente es el panorama en los diversos caminos alternativos, por los cuales en una hora y media alguien podría cruzar hasta la provincia del Chaco.

“Vallas” policiales

Allí destinaban sus esfuerzos los investigadores, con policías de civil apostados en pasos estratégicos capaz de obrar de puente para que los seis buscados burlen la “valla” policial.

En forma simultánea, los policías no le perderían pisadas a sus familiares o amigos, ya que estiman que para extender la evasión, los individuos reciben respaldo, con dinero, alimentos y hasta abrigos.

Definen si se entregan o extienden la evasión

Los abogados Sergio Brandán y Ricardo Juárez Rabí habrían trabajado el fin de semana, ante posibles definiciones.

Evaluaban voces opuestas al entregarse, pese a que la Cámara le dio un fuerte envión a la avanzada fiscal.

El más interesado en exigir una “garantía” era “Tala”, a quien los investigadores tendrían bien vigilado, trascendió.

Aunque “Tala” lo ignora, la policía tiene claro que emplea celulares fáciles de descartar y aliados rentados en la calle.

De los seis prófugos, sería el de mayores recursos, pero hoy ese dinero no podría liberarlo de ir tras las rejas.

Aún así, mientras “Tala” ensaya su futuro inmediato en el monte, el mayor temor que parece sobresaltar a sus aliados sería la sensación de traición interna, resultante del sálvense quien pueda. l